COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR / Informe Exclusivo) – Un viaje al espacio, el contacto más cercano con las estrellas y todo lo que rodea al mundo exterior. Gisel Dinamarca este martes emprenderá viaje hacia Estados Unidos para conocer la NASA, un privilegio que tienen unos pocos y muchos menos a tan corta edad.

La joven junto a Thiago Tótaro, otro comodorense de 16 años, integrará una delegación 50 estudiantes de escuelas secundarias que desde el 22 al 28 de este mes estarán en el Centro Espacial de Huntsville, Alabama, en el marco de una beca lanzada por la Embajada de los Estados Unidos en Argentina. Allí se entrenará como astronauta, conocerá de cerca ese espacio casi desconocido por la mayoría de los habitantes del mundo y todo gracias a una beca en la que se animó a participar. La tenacidad tiene recompensa.

 

 

Este lunes, la joven que estudia en el Colegio Santo Domingo Savio y en el instituto de inglés Acricana, por intermedio del cual accedió a la beca, dialogó con ADNSUR y contó cómo vive esta experiencia que significará su primer viaje al exterior.

“Me siento muy emocionada, muy feliz, sé que es una experiencia increíble y que la voy a aprovechar”, contó.

“Para mi es increíble, cuando me entere no lo podía creer. Yo lo hice más que nada para experimentar porque nunca aspire a una beca, pero es una oportunidad increíble ya que no solo vamos a ver los diferentes simulacros de los entrenamientos de los astronautas sino que también vamos a aprender ruso, vamos a conocernos entre nosotros y también a otras personas del exterior”, agregó.

EL COMIENZO DE UN SUEÑO

Gisel vive en el barrio Standart, todos sus estudios los cursó en el colegio salesiano y hace 10 años estudia inglés en Acricana. Allí un día cualquiera de abril una profesora entró al aula y contó la posibilidad que tenían los alumnos de aspirar a una beca para conocer la NASA.

Les dijo a los alumnos que era una experiencia única y que por su nivel de inglés estaban preparados para aspirar a ella.

Gisel escuchó y cuando tuvo más información de la propuesta comenzó a escribir los tres ensayos que debía responder. En el primero debía responder por qué debían elegirla para la beca y cómo contribuiría en el futuro; en el segundo qué atributos tendría en caso de que tuvieran la posibilidad de viajar a  Marte en 2032; y en el tercero contar los métodos científicos de un experimento que hayan realizado en un colegio.

Jeannette, su mamá, cuenta que la joven dudó hasta último momento para enviar la postulación a la beca. “No sabía si mandarla. Yo le dije ‘el no ya lo tenés, aposta por el sí”. Gisel entendió el mensaje y dio el click, aunque en el fondo no veía una posibilidad concreta de ser elegida.

La estudiante cuenta que estaban en clase de inglés cuando miss Soledad, una profesora del instituto, entró al aula para darle una noticia al curso, algo que recuerda cómo si fuese hoy.

“Nos contó que tenía una noticia para darnos, no nos dijo que era, empezó a hablar de otro examen pero sabíamos más o menos de qué se trataba. Luego nos contó que tenía los resultados de los ganadores y que uno era de la clase”.

Luego de los redobles de tambores, Gisel escuchó su nombre y quedó en shock. “No esperaba que saliera mi nombre. Se habían postulado unas amigas mías que son muy capaces entonces cuando lo dijeron no lo podía creer. Enseguida la escribí a unos amigos, luego le dije a mi mamá cuando subí a la camioneta pero ella ya sabía”.

LAS RESPUESTAS

Jeannette asegura que fue instinto maternal, una corazonada de madre y lo resume como un premio a “su constancia”. Es que según dice Gisel es perseverante, independiente, y responsable.

La pregunta que surge es ¿qué respondió Gisel para ser elegida?

En la primera pregunta sobre por qué deberían elegirla para la beca y cómo contribuiría en el futuro, respondió. “Me quise enfocar en ser sincera y escribí un poco de mí. Escribí que en realidad a mi lo que me apasiona es la literatura pero que también me atrae la ciencia para poder estudiar medicina y enfocarme en psiquiatría, que es una rama que me encanta y que siento como una misión para crear una fundación y ayudar a los chicos, ya que en la educación pública y aquellas personas que no tienen mayores recursos no pueden acceder a una salud mental. Entonces me quise a enfocar en mi amor hacia eso y que este campamento me ayude a encontrar más amor hacia la ciencia, hacia la química… una manera diferente de ver a la ciencia para poder estudiar medicina el próximo año”.

En la segunda pregunta sobre qué atributos tendría en caso de que tuvieran la posibilidad de viajar a  Marte en 2032, la joven mencionó su experiencia en natación, disciplina que practicó desde los 4 años y también aspectos de su personalidad, ya que uno era uno de los requisitos de la pregunta. “Yo dije que era muy constante, que me esfuerzo mucho y que mentalmente me siento estable y que soy muy perseverante, que no dejaría que mis emociones influyan en los nervios o la ansiedad”.

Esos ensayos más el trabajo sobre ciencia fueron suficientes. Gisel obtuvo la beca y ahora tendrá la posibilidad de vivir una experiencia única, un acercamiento al espacio que le cambiará la vida.