COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Melisa Botha y Chiara Arcioni rindieron la última materia de la carrera de Medicina, el momento cumbre para quienes estudian esta especialidad. Y ahora las jóvenes quedaron habilitadas para iniciar la práctica profesional final y acceder a esta instancia en la carrera que hace cinco años se comenzó a dictar en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Melisa y Chiara se suman así a Belén Paillalef, la joven de 29 años que el pasado 16 de diciembre rindió Clínica Médica 2, su última materia. Las tres forman parte de la primera cohorte junto a otros tres estudiantes: Emanuel Rivas, Lucas Taboada y Noelia Ruarte, quienes deben rendir todas las materias y entregar los trabajos de investigación y extensión para iniciar su último recorrido por la carrera.

Se trata de una práctica de 10 meses, donde pasarán cuatro meses por Clínica, dos por Tocoginecologia, dos por Cirugía y dos por Pediatría, rotando en los centros de salud de la ciudad. Un total de 1600 horas de práctica.

Pasaron casi cinco años de ese histórico primer paso. Fueron 570 los inscriptos que tuvo la carrera de Medicina en su año inaugural. Del total, 330 estudiantes quedaron habilitados para realizar la cursada y finalmente cerca de 100 llegaron al final del año luego de un duro primer parcial.

UNA INYECCIÓN DE HISTORIA

La creación de la carrera de medicina se comenzó a gestar en 2009, cuando quien era vicegobernador de la provincia y presidente de la Legislatura, Mario Vargas, solicitó a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco la confección de un estudio de factibilidad que terminó realizando la Universidad de la Plata.

Cuando Genini ya era rector, el Consejo Superior por unanimidad decidió avanzar con la creación de la carrera. La creación contó con el respaldo del Ministerio de Salud de la Nación, la Secretaría de Políticas Universitarias, el Gobierno provincial, el Ministerio de Salud de Chubut y la Secretaria de Salud Municipal que junto más de 2000 firmas para apoyar la causa.

Luego vino su aprobación formal en 2013, siendo la carrera más austral del país, por debajo de las universidades de Comahue y Bahía Blanca.

En 2015, ese primer año fue difícil. La carrera estaba en el ojo de la tormenta y era cuestionada duramente. El primer parcial fue un duro golpe: solo aprobaron dos alumnos y al final del año menos de 80 alumnos continuaban la cursada. Sin embargo, del tiempo ahora arroja los primeros frutos.