COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Sacar un pasaje sólo de ida es de valiente. De curioso, aventurero, extrovertido, -in-consciente, también. Mayormente, uno planea el destino y compra un boleto de ida y vuelta, con la total seguridad del día y horario tanto de partida como de regreso. Pero un chico de Rawson, la capital de Chubut, esquivó esa exactitud, al contrario, prefirió la incertidumbre y se inclinó por la experiencia de no saber la fecha de su vuelta.

Ignacio Zambello tiene 23 años, hijo único, estudió inglés desde los 6 y es periodista deportivo. Ya no pasea por Playa Unión, sino que cruza el Tower Bridge en bicicleta, tampoco se relaciona con personas de Trelew, Puerto Madryn, Gaiman o Dolavon, ahora socializa con gente de países inimaginables. A principios de febrero de este año, Ignacio tomó un vuelo hacia Londres para comenzar otra vida. No se escapó de Argentina, arribó a Inglaterra.

 

 

Con el apoyo de sus padres y la valentía, además de la curiosidad, de vivir en otro continente, Ignacio creó una cuenta en YouTube para relatar sus vivencias, informar sobre sucesos particulares y ayudar a todo aquel que quiera mudarse a la capital inglesa. Su canal se llama “Nacho Z”, su marca es un mate dentro del logo de London Underground (Metro de Londres) y esta semana superó los 20.000 suscriptores. Es decir, la mitad de habitantes que tiene Rawson está repartida por el planeta tierra: Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Colombia, México, España.

A través de Skype y tomando mates para no perder la sana costumbre, Nacho aceptó la entrevista/videollamada con ADNSUR y contó su historia a 13.000 kilómetros de distancia.

 

-¿Hubo una situación específica que originó esta idea de irte a vivir a Londres?

-Estudié toda mi vida en un instituto de inglés. En 2013 rendimos el último examen e hicimos un viaje de egresados a Inglaterra por dos semanas. Después de eso dije “quiero volver”, me quedé con las ganas. Les pregunté a mis viejos si podía irme a Inglaterra por seis meses cuando terminara la secundaria, me dijeron que sí, gracias a dios. Así que bueno, me fui de intercambio a una casa de familia en Brighton, queda a una hora del sur de Londres, está sobre la costa y es la capital gay del Reino Unido, fiesta todo el día, espectacular. Conocí gente de todos lados, viajé un montón porque acá está todo cerca y es barato. Viví la vida como un turista, no estaba laburando, estuve bastante cómodo. Me volví a Argentina, estudié periodismo deportivo en TEA y me recibí en 2017. A todo esto, tenía en mi mente la idea de volver, pero ya no como turista. No me fui en 2018 porque, te vas a cagar de risa, quería vivir el mundial en Argentina. El del 2014 lo vi en Brighton, por eso quería vivirlo con mis amigos. Ese año lo aproveché e hice el pasaporte italiano, con todo el quilombo de la ciudadanía, ultimé detalles y leí un montón sobre cómo era la ciudad, el trabajo, alojamiento, seguridad, entre otras cuestiones. Me pregunté a mi mismo por qué me voy. No tenía nada para matar. No tenía una pareja, no tengo hijos, no tenía trabajo, intenté buscar y lo máximo que encontré fue una cafetería que me pagaban doce lucas por mes, no me alcanzaba para nada, en Rawson laburé gratis y en un periodismo viejo. No lo digo por criticar, eh, porque todos me abrieron las puertas, sino que era sentarse en el estudio, llamar a un conocido, porque ahí nos conocemos entre todos, y hablar un poquito. O ir a la cancha, hacer una notita y nada más. Falta…

 

No tenías nada que perder. ¿Cómo fue la decisión de ingresar al mundo de YouTube?

No, para nada. Igual no es que me escapé de Argentina porque la estaba pasando mal. Hay gente que realmente la pasa mal y por eso se va, tiene la necesidad. Mi situación fue por aventurarme, lo tenía servido en bandeja, más en el lado económico gracias a mis padres. Antes de venirme, busqué mucho en YouTube las experiencias de gente que vivió en Londres. No sé por qué, pero quise hacer lo mismo, contar mi experiencia para que le sirva a otro. El primer video que subí fue en Argentina y después continúe acá. Está bueno contar tu vida en algún punto, pero quería algo más, comunicar otras cosas, hacer un mix. Hubo un momento que no tenía tanta regularidad, no tenía tan en claro que quería hacer, no te voy a mentir. En julio, agosto, arranqué con todo, porque ni bien empecé, cometí el error de pensar cuánto iba a ganar, si podía vivir de esto en el futuro y te ponés a buscar cosas que no tienen sentido, cuando la prioridad es crear buen contenido, después el resto se verá. Me compré una cámara, invertí y salí a filmar los días que tenía libre

 

 

 ¿Y tus padres? ¿Ellos entendían lo que tenías planeado?

Mientras yo haga lo que a mí me gustaba, ellos no tenían problema. Cero. Lo que sí no entendían. Generalmente la gente asocia a un youtuber con las personas que hacen chistes enfrente de una cámara o que juegan a los jueguitos. Y no está mal, cada uno hace lo que quiere, nada más que yo siento que eso no aporta otra cosa que humor. A mí me gusta ir un paso más. Entonces le expliqué a mi viejo que YouTube sirve, si algún día yo aplico para un trabajo de periodismo, como un portafolio. Muestro a través de la plataforma lo que sé hacer. También le conté que podés ganar plata, hay anunciantes y esas cosas. Tampoco hubo un drama con la exposición. A ver, yo muestro mi casa, pero hay miles iguales. Cualquiera sabe que trabajo en tal lugar y eso, creo que si me meto en el Facebook de cualquiera sé en dónde vive y de qué trabaja. No cambia nada y no me tengo que preocupar por ocultar nada.

 

Nacho trabaja en un local que vende televisores y equipos de sonidos. Su primer trabajo fue en una cadena de farmacias. Ahora vive en el barrio Paddington con un amigo que conoció en Brighton, ya que es muy difícil vivir sólo en Londres por los altos precios. Es común que se comparta habitaciones con gente desconocida (no es el caso).

Si bien los primeros meses fueron de trámites y cuestiones legales, el chubutense no dejó la diversión a un costado. Es más, su estadía fue como un sube y baja. Al principio lo disfrutó, conoció gente, visitó los lugares turísticos, aunque ya los conocía, pero luego, cuando se estableció, se relajó. No quería ser un ciudadano más, en el mal sentido, porque salía de trabajar e iba a su casa. Los vídeos lo ayudaron a levantarse de su cama y salir a explorar. Londres es una ciudad de paso, la mitad son nativos y la otra son turistas de todo el mundo. Multicultural en su máxima expresión.

 

 

El primer video que vi de tu canal fue el de los argentinos viviendo en Londres que votaron en las elecciones presidenciales (27/10) de Argentina. ¿Cómo viviste un día tan importante para el país fuera de él?

No soy partidario de ningún partido, supuestamente hace cuatro años la gente igual quería un cambio de gobierno, de hecho lo hubo y ahora también. Me llamó la atención por qué la gente que vive en el exterior realmente tiene que votar. ¿Cómo hacés para juzgar lo que pasa en Argentina estando en Londres? Acá estamos en una burbuja. Por ahí hablo con mis viejos o con mis amigos y me cuentan que subió el precio de esto o de lo otro. Vos podés leer los diarios, ver las noticias, pero el que vive allá, vive allá. Me entró esa duda, si la gente tiene que votar o no. Yo creo que sí, porque uno sigue siendo argentino, pero bueno, es difícil. Por eso también me gusta mostrar cómo los argentinos viven acá. Yo no voté, porque sigo teniendo el domicilio en Rawson, tampoco iría a votar. No creo que tenga la capacidad para elegir bien viviendo acá, no estoy metido en política al 100%.  

 

¿Y tenés un sumario de temas o tu contenido lo pensás sobre la marcha?

Hay de todo un poco. En Londres hay muchos eventos, entonces voy y grabo. He visto que te recomiendan hacer un tipo de contenido, especializarte en deportes, política. Está bien, pero también vi varios ejemplos que, va a sonar un poco egocéntrico, a la gente le gusta lo que hacés, hagas lo que hagas. Si hago un video de cómo hacer un mate, le va a gustar porque lo hago yo. Si hago un video de una discoteca, también. Es como que empiezan a confiar en vos y les gusta la forma en que haces las cosas, el estilo. Obviamente mantengo una línea. La mía sería cultural/social o turística, pero si un día creo que tengo que hacer otra cosa, también lo haré. Tengo una lista de lo que quiero hacer, pero el contenido va surgiendo. Igual es jodido laburar ocho horas por día, filmar y editar, por eso aprovecho mis días libres. Ayer, por ejemplo, grabé tres videos, porque no te queda otra, sino te quedás sin material.

 

¿Sentís pudor?

Verme a mí mismo nunca me dio vergüenza. De hecho, soy periodista. Me daba cosa, no sé si “cosa”, mostrarle los videos a mi familia, a mis amigos o que la gente de mi ciudad que no me conozca me critique. Al principio me dio vergüenza grabarme en la calle, que todos te miren y esas cosas. Todavía no me saque la vergüenza del todo, pero ya está -ríe-.

 

¿Cuál es el video que dio un quiebre en tu canal?

El de Freddie Mercuri. Lo compartí en grupos de Facebook y ya tiene casi medio millón de visitas. A partir de ahí empezaron a sumarse varios suscriptores. Por una parte es bueno, pero por otra es mala, porque sé que todo ese público llegó por ese video. Mi canal no es sobre Queen. Si algún día subo un video de comida, a esa gente no le va a interesar. Es difícil que todo ese público vea todos mis videos, eso es lo malo de crecer repentinamente. Pero bueno, pasa con todos los youtubers. Yo sabía que ese crecimiento no era real. Lo bueno es que tengo una base de suscriptores que le gusta el interés general y ve varios videos.

 

En tu video de presentación decís que es una aventura que puede durar seis meses, un año o diez años. ¿Cómo transitas tu estadía con respecto a un posible regreso?

Vivo el día a día. Si mañana me levanto y me agarra una crisis emocional, me vuelvo. En Argentina no estaba en una situación límite, sé que hambre no iba a pasar porque mis viejos me iban a mandar guita o comprar un pasaje de vuelta. Me vine con esa seguridad, que ayuda un montón, obviamente. No pienso en qué voy hacer mañana, intento no hacerlo, si hoy estoy bien acá y mañana también, seguiré. Lo que sí me gustaría, cuando esté establecido o tenga un poder económico, es ayudar de alguna u otra forma a Argentina, porque muchos me dicen “si tanto querés a tu país, ¿por qué lo criticás” y es justamente por eso, porque lo quiero. A tu mejor amigo vos le vas a decir lo que está haciendo mal.

 

“Lo peor que te puede pasar es volver a tu casa”, le dijeron sus padres antes de esta aventura. Mientras, Nacho ya trabajó en el Tottenham, uno de los mejores clubes de fútbol de Inglaterra, hizo asado para seis países, visitó la librería más pequeña del mundo, cubrió la protesta de los chilenos en Londres por la desigualdad que se vive en el país trasandino y filmó en Alemania, Francia, Suiza, Austria, Lichenstein y Luxemburgo.

Si uno tiene la posibilidad, tiene que conocer el mundo. Ignacio Zambello tomó esa postura de vida y continúa explorando, conociendo y aprendiendo, porque uno viaja no para cambiar de lugar, sino de ideas.