COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – Hasta este domingo a la madrugada el coronavirus que se originó en Wuhan, China, mató a 304 personas e infectó a otras 11.000, según las cifras oficiales informadas.

En España ya se registró un caso. Mientras que el Gobierno de Estados Unidos prohibió el ingreso de personas que hayan estado en China en las últimas dos semanas y que no sean familiares de ciudadanos estadounidenses o de residente permanente.

En Argentina, el Gobierno asegura que ante el alerta se activó de inmediato un protocolo de emergencia. Sin embargo, al parecer no fue tan así. Iñiaki Reche, un patagónico que la última semana volvió de su país, asegura que ni siquiera le tomaron la temperatura en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

“No nos hicieron ningún tipo de revisión, ni siquiera tomarnos la temperatura. La sensación que te deja es que cualquier persona que porta el coronavirus puede entrar como si estuviera en su casa. Me una sensación de inseguridad y miedo”, explicó a ADNSUR.

UN VIAJE DE PLACER QUE TERMINÓ EN UNA RARA EXPERIENCIA

Iñaki viajó a China junto a su padre para visitar a su hermana, quien ganó una beca del Gobierno de ese país para perfeccionarse en el idioma. El 5 de enero partieron de Ezeiza. Primero llegaron a Qatar donde hicieron escala, y luego comenzaron a recorrer algunos países Asía.

El 18 de enero ellos pisaron Shanghái y cinco días después llegaron a Beijing, su destino final, donde se enteraron del coronavirus.

"Cuando llegamos a Beijing comenzamos a notar que el virus era importante. Al principio fue raro porque no se hablaba mucho allá el tema. Nos enteramos por medios argentinos, pero con el correr de los días fueron apareciendo muchísimos más casos. Se puede decir que se sentía un poco de miedo pero no nos quedábamos encerrados, tratamos de disfrutar un poco de China”.

Iñaki asegura que China prácticamente está paralizada. Las calles de Beijing estaban vacías y muchos lugares turísticos cerrados ante el temor de que se propague el virus, tal como finalmente sucedió.

 “Parecía que estabas en una película. Me sorprendió ver las calles vacias. Nos dimos cuenta del cambio cuando llegamos a Shanghái desde Beijing", explicó a este medio.

 

 

Para Iñaki este viaje será una experiencia de vida. Para su hermana en cambio, es la parte dura de su paso por China, ya que no sabe si se prolongará la beca ante la suspensión de clases por el virus, y muchos de sus amigos de otros países se terminaron volviendo a sus lugares de origen. Es que luego a medida que fueron aumentando la cantidad de muertos se endurecieron las medidas de prevención y el aislamiento social.