COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El administrador del puerto de Comodoro Rivadavia, Favio Cambareri, dijo detalles este lunes del sistema de protocolo que se sigue con cada embarcación habilitada para la pesca, una actividad que fue declarada esencial por el gobierno nacional, por lo que no había sido impedida de funcionar desde el inicio de la pandemia.  


“Se hizo todo bajo los protocolos establecidos por la Provincia y por Nación –señaló Cambareri, en diálogo con radio Del Mar-. Al momento que se embarca la tripulación (con todos los integrantes de la provincia), se hace un doble control, por parte de la empresa armadora y el puerto, con verificación de síntomas y todo lo previsto en estos casos. Ellos ingresan y están 14 días embarcados, lo cual es una cuarentena que además se renueva si hay un recambio de tripulantes, por cada uno que sube se reinicia ese período. Esta tripulación en particular estuvo alrededor de 30 días embarcada, en la primera parte”. Vale recordar que el buque había llegado a operar desde la ciudad alrededor del 20 de mayo.


En ese marco detalló que cumplido ese período de trabajo, se produjo un desembarque, a partir de la autorización de Prefectura Naval Argentina, que exige también una serie de trámites específicos. “En ese desembarco, como cualquier otro trabajador, vuelve a su domicilio. A partir de ahí es parecido a un diagrama petrolero, que está una semana en la casa y puede volver a embarcarse. Al volver a subir al buque, el tripulante pasa de nuevo por los controles y otra vez debe cumplir los 14 días mínimos de cuarentena”, precisó.


Por ejemplo, si un barco está una semana en tareas de pesca y regresa al puerto, debe esperar en el muelle los 7 días restantes, sin que las personas puedan bajar al muelle. Aun cuando, como en este caso, se trata de una embarcación que puede salir a pescar y volver en el mismo día, debía mantener las condiciones de cuarentena por lapsos de 14 días.


Asimismo, las tareas de la estiba, para bajar las cargas de pescado que trae el buque, deben realizarse sin contacto entre trabajadores: mientras se hace ese trabajo, los tripulantes permanecen en camarotes u otras zonas, según se explicó desde el sindicato de estibadores.
“Toda la documentación de cada buque está disponible, con los controles y trabajos de desinfección que se hacen ante cada llegada”, añadió por su parte el administrador. “Y a partir de esta situación, se hará todo lo necesario para mejorar los controles, aunque por ahora Prefectura suspendió toda la actividad pesquera, para aguardar a los resultados de los análisis que se están haciendo”.

El derrotero del Santorini

Lo que las autoridades tratan de corroborar es el punto de inicio de este ciclo de contagios, que hasta el momento no está claro. El día 3 de junio, el buque Santoriri volvió al puerto comodorense, desde donde descendió una parte de la tripulación. Un total de 4 personas (3 tripulantes y un asistente del armador) se trasladaron por tierra hacia Trelew y Rawson, de donde son oriundos.


Es en ese punto se desencadenan los hechos. Pocos días después vuelve hacia Comodoro un grupo de los tripulantes, que vuelven a embarcar en el mismo buque el día 9 de junio. En ese trámite, “realizaron nuevamente los controles exigidos por los protocolos vigentes”, según precisaron fuentes del ámbito portuario. No regresa el maquinista que, ante la presencia de síntomas sospechosos, realiza una consulta médica y arroja el resultado positivo de Covid 19, en Rawson, el jueves 11. Ante esa situación, se da aviso al puerto de Comodoro, activándose todo el operativo para que el buque regrese al muelle, el viernes 12. Se realizan los hisopados, de los cuales resultan 8 casos positivos sobre los 10 tripulantes.

Posibles orígenes del contagio

En ese punto aparecen distintas hipótesis sobre el origen del contagio del maquinista. Una versión emanada de ámbitos sanitarios de la provincia dio cuenta de que al subir en la primera oportunidad, el maquinista vio gente “con síntomas de resfrío, tomando té ‘vick’ en el buque”, dando a entender que el virus pudo haber estado en la nave previo a su llegada. Quienes abonan esa hipótesis, ponen en duda la eficacia de los controles previos al ingreso al barco.


Otra hipótesis, que también es evaluada en los mismos ámbitos, es si el ‘paciente 0’ de este caso contrajo el virus al transitar y visitar contactos en Trelew, que ya estaba declarada con circulación comunitaria del virus. En cualquier caso, el virus podría haber “subido al buque” sin ser detectado por los controles, tratándose de pacientes asintomáticos, porque estos controles consisten en la verificación de síntomas, toma de temperatura y declaraciones juradas de los tripulantes.


Semanas atrás, en conjunto con el SOMU y el consejo portuario se evaluó la posibilidad de realizar análisis a través del sistema PCR previo a los embarques, pero la respuesta fue negativa: “no tuvimos respuesta ante este pedido –se lamentó, con resignación, desde ámbitos portuarios-, alegando que se iba a recargar al sistema de salud”.


El otro hecho a dilucidar es el contagio de los tripulantes locales con sus familiares, entre los que se cuentan los nuevos 11 casos positivos de este lunes. Esto se habría producido durante el desembarco anterior, ya que este viernes no hubo ninguna viculación, tras regresar el buque al puerto para el análisis de los tripulantes.


Tampoco puede descartarse una última hipótesis, totalmente diferente. Que el virus hubiera llegado al buque desde tierra. O desde el aire. Aunque remota, no podría desecharse todavía la posibilidad de que hubiera habido un contacto con un paciente asintomático del vuelo que derivó en 5 positivos en Rada Tilly, tras su arribo a la ciudad el 24 de mayo.