RAWSON (ADNSUR) -  En Fontana 50 consideran que este acuerdo ya no puede mantenerse ante la negativa de los diputados sastristas y madernistas a votar puntos clave del paquete de medidas pretendido por el gobierno. Por ahora, el acuerdo con la pata petrolera que conduce Jorge Ávila parece continuar, pero la relación de fuerzas avizora meses aún más complicados para la gobernabilidad. Surge la figura del intendente comodorense Juan Pablo Luque con un rol clave en el futuro inmediato.

A esta altura de los acontecimientos, ya nadie duda que la alianza de Chubut al Frente que triunfó en los comicios de junio pasado, fue sólo un acuerdo que sirvió para ganar elecciones, pero que de ninguna manera estaba pensado para gobernar la provincia. El dato no es del todo sorpresivo, porque la disputa por el poder hacía prever que en algún momento esto podía ocurrir entre socios con tantas aspiraciones políticas. Pero lo que quizás llama la atención, es que las cartas se hayan jugado tan pronto, cuando la nueva gestión recién está comenzando. La Cámara de Diputados asumió hace apenas 45 días, y tiene una sola sesión en su haber el último 27 de diciembre, mientras que el resto del tiempo fue de receso dentro de un verano muy agitado.

Sin embargo, la crisis económica que vive la provincia aceleró la toma de definiciones, que dejaron en evidencia “de qué lado está” cada uno de los diputados del bloque oficialista. Y llegado el momento de tomar una postura sobre temas polémicos, lo que saltó a la vista es la falta de una visión común entre el gobernador Mariano Arcioni y sus dos principales socios, Ricardo Sastre y Adrián Maderna, cuyos diputados de ninguna manera están dispuestos a votar medidas “impopulares”.

El paquete de leyes elaborado por el gobierno, llamado de “reestructuración” por el Ejecutivo y de “ajuste” por la oposición, fue el punto clave que desencadenó la crisis política, que ya había empezado a resquebrajarse con la cuestión minera tiempo atrás, tema que se había hablado en reuniones secretas y que tenía un aval en privado que luego fue desmentido públicamente, ante las masivas movilizaciones que se dieron en las principales ciudades. Pero más allá de la minería -que es un tema sensible en la opinión pública- en el gobierno creían contar con el apoyo de sus socios del oficialismo para tomar en los primeros meses de la gestión las medidas administrativas que creía necesarias para acomodar las cuentas, que desde hace más de 6 meses no cierran por ningún lado, con un déficit estimado que superaría los 22 mil millones de pesos en 2020.

En ese contexto, y con la presión del Ministerio de Economía de la Nación, que pide muestras de achique de gastos antes de autorizar nuevos endeudamientos, la expectativa de los miembros del gabinete era que ahora sí, ya que cuentan con un bloque propio de 16 legisladores, iban a tener el apoyo para llevar adelante las leyes que consideraban indispensables para empezar a ordenar los números.

Ocurrió que –más allá de las desavenencias con el tema pesquero, que es muy complejo y no fue bien manejado- al momento de impulsar la ley del congelamiento de salarios a estatales que, según dicen, es la que desde el gobierno nacional se exige como indispensable muestra de un “baño de realidad”, tanto Sastre como Maderna dieron un paso al costado y no estuvieron de acuerdo en la “solución”. Es así que sus diputados no se mostraron dispuestos a acompañar una medida que entienden, es llevar el ajuste a los trabajadores estatales, y que claro está, les generan cuestionamientos a futuro dentro de sus aspiraciones políticas. Ninguno de estos legisladores, como tampoco los del justicialismo, quiere que se los acuse de haber levantado la mano para perjudicar los ingresos de los empleados públicos. Además afirman que no forman parte del consenso, si no que las decisiones ya vienen tomadas de antemano y sólo les queda un rol pasivo, pero no están dispuestos a ser “una escribanía” del Ejecutivo.

SE TERMINO EL AMOR

La cuestión es que más allá de las razones de los diputados del sastrismo y el madernismo que no estuvieron a dispuestos a votar este congelamiento de salarios, lo concreto es que el gobierno se vio obligado a retirarlo del paquete de leyes de la sesión extraordinaria, que está convocada para este miércoles con 10 puntos, la mayoría de ellos de modificaciones en materia impositiva y un par que impulsan retiros anticipados y el llamado débito laboral. La crisis política que este tema desencadenó es tan grande, que en Fontana 50 empezaron a ver fantasmas, y se vuelve a escuchar un término que se decía sobre la Legislatura anterior, que era de mayoría opositora: en el entorno de Arcioni ven una “movida destituyente”.

A los despachos de Fontana 50 llegan versiones de reuniones de los supuestos socios políticos con referentes de la oposición, y al parecer, nadie saca a esta altura de la cabeza del gobernador Arcioni que están operando para “voltearlo”. Dicen que el mandatario está más que sorprendido y hasta decepcionado por las versiones que indican que Sastre y Maderna se enteraron por los medios de los anuncios del paquete de medidas, ya que él asegura que formaron parte de la “mesa chica” de las decisiones y que estuvieron al tanto de todo, pero no quisieron aparecer en ninguna foto. Quienes hablan con el gobernador afirman que esta situación fue un quiebre que no tiene vuelta atrás y que ahora sí, ya se rompió el diálogo con el vicegobernador y el intendente de Trelew, a los que no piensa volver a atender el teléfono.

“Lo que hicieron no tiene perdón”, aseguran que se escuchó decir a Arcioni en su despacho este viernes, luego de verse obligado a bajar el congelamiento de salarios, la medida clave que exige Nación y que según entiende, al no sancionarse busca desestabilizarlo para que la provincia no consiga la plata para pagar los haberes a empleados públicos. Incluso hay quienes sostienen que el gobernador deja afuera de esta movida a la cúpula del Poder Judicial, en quienes vio otra predisposición, ya que sí se plegaron al congelamiento, en una postura muy distinta a la que vio dentro del Poder Legislativo.

Claro está, el enojo del mandatario especialmente es con sus socios del bloque oficialista, de quienes esperaba que mostraran su pertenencia al espacio de gobierno apoyando las leyes que -dicen dentro del gabinete- no son de ajuste, “si no echamos a nadie y vamos a seguir pagando lo comprometido a diciembre”. Dentro de los fantasmas, en el entorno del mandatario observan que el acuerdo del vicegobernador con dirigentes del justicialismo se observa además en el listado de asesores políticos del bloque de Chubut al Frente, donde aparecen nombres de ex diputados como Alejandra Marcilla, que fueron sus principales rivales tiempo atrás. Y donde fueron apartados dos nombres del entorno más cercano del gobernador, lo que fue considerado una declaración de guerra.

¿SE PARTE EL BLOQUE?

La cuestión es de qué manera esta ruptura de relaciones entre los referentes puede impactar en la continuidad del bloque de Chubut al Frente en la Legislatura. Al parecer, dentro del gobierno prefieren que esto se blanquee cuanto antes, porque ya se perdió la confianza. Y ya están haciendo cuentas de cómo quedaría el “verdadero” bloque oficialista, que en realidad sería el arcionismo, donde todavía se incluye al sector del petrolero que conduce Jorge “Loma” Ávila, quien tiene dos legisladores. Así las cosas, en Fontana 50 creen contar con 8 diputados propios, y se preparan para volver a un escenario similar al que presentaba la Cámara de Diputados anterior.

Las cuentas que hacen en el gobierno anotan entre los diputados “leales” a Juan Horacio Pais, Carlos Gómez, Graciela Cigudosa, Zulema Andén, Pablo Nouveau, María Cativa, Roddy Ingram y Emiliano Mongilardi. En esta cuenta quedan afuera de la pertenencia al oficialismo los 6 diputados que responden a Sastre y Maderna (los madrynenses Xenia Gabella, Mariela Williams y Miguel Antin, y los trelewenses Leila Lloyd Jones, José Giménez y Ángel Chiquichano) y tampoco se incluye a la diputada Gabriela de Lucía (responde Alfredo Béliz) y a la capitalina Rossana Artero, de la que se desconoce su postura.

Si esto llega a ocurrir, habría que ver las consecuencias en el armado de la Cámara, porque surgirían muchas posibilidades. Los diputados no arcionistas que responden a Sastre y Maderna, ¿armarían un bloque aparte o se sumarían al justicialismo, que sería de este modo la nueva mayoría con quórum propio? El otro interrogante es si Maderna y Sastre, ambos con aspiraciones políticas de gobernar la provincia en lo inmediato, van a seguir coincidiendo en sus posturas o van a comenzar a seguir caminos separados. Y la tercera cuestión, es cómo puede jugar la relación entre Arcioni y el bloque del PJ, donde dicen, hay buen diálogo con varios integrantes, especialmente con la pata de la zona sur, donde puede jugar un rol clave el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque.

De hecho, el nombre del intendente petrolero ya se había mencionado en aquella reunión de diciembre en la residencia, en la que Arcioni había advertido a Sastre y Maderna que si se rompía la “sociedad” que tenían hasta aquí, el joven comodorense podría convertirse en el principal aspirante a ocupar el despacho de Fontana 50. Dicen que esta semana hubo un encuentro Arcioni-Luque y que las relaciones entre ambos son óptimas, algo que podría repercutir en beneficio del municipio comodorense y en detrimento de los municipios de Trelew y Puerto Madryn.

Lo concreto es que, más allá de todos estas incógnitas que se abren dentro del tablero político de la provincia, se avecinan meses todavía más difíciles para la provincia: el pago escalonado va a continuar, aumentos salariales no va a haber, y el panorama es el de importantes medidas de fuerza al menos hasta mitad de año, con las consecuencias de un Estado casi paralizado, como ocurrió durante 2019. El interrogante es si quienes ocupan espacios de poder para los que la sociedad los votó, van a seguir con la cabeza ocupada en sus internas, o van a empezar a tomar decisiones en conjunto para sacar a Chubut de la terrible crisis económica e institucional que hoy atraviesa.