COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en Comodoro Rivadavia arrojan algunos números que son analizados en detalle en los ámbitos de cada fuerza partidaria, ya que ese posicionamiento sirve como punto de partida para determinar objetivos y estrategias de cara a las generales.

Tomando esos indicadores como base, se pueden proyectar algunos posibles escenarios. En la disputa de la Intendencia, por ejemplo, el candidato más votado individualmente resultó (con 29.093 sufragios), Juan Pablo Luque, del Frente de Todos. Este afronta el desafío de retener esos apoyos y a la vez de sumar la cosecha que obtuvo su contrincante en la interna, Guillermo Almirón (20.113), para volver a ubicarse en el 47% que sumó el Frente de Todos en agosto y que, de repetirse, garantiza el despacho principal de Moreno 815. Además, esos números le permitirían contar hoy nada menos que con 8 bancas legislativas, a partir de la lista que quedó integrada por aspirantes de ambos sectores, según surge de aplicar el sistema D’Hont a la cantidad de votos de cada fuerza partidaria durante las PASO.

 

La pelea es también por el Concejo

Sabido es que los votos no se suman automáticamente de una instancia a otra y de hecho, así lo han reflejado experiencias recientes para el propio justicialismo, a nivel provincial. A esto se aferran en Juntos por Cambio, donde trabajan para achicar distancias y potenciar los resultados obtenidos por Ana Clara Romero en su intento por transformarse en la primera mujer en llegar a la Intendencia comodorense.

Con 18.167 votos propios y otros 2.153 de su adversaria, desde el núcleo de campaña de Romero confían en dar una sorpresa, aunque saben que la tarea es difícil, sobre todo considerando también el efecto arrastre que lograría la boleta de Alberto Fernández –con amplias posibilidades de repetir resultados de las PASO- para el plano local, donde Luque integra la misma boleta. Y si bien ningún alineamiento es garantía de triunfo, nadie desconoce el efecto favorable que esto puede acarrear.

Por eso, tal vez la estrategia opositora ya está desdoblada: siguen creyendo en lograr un resultado positivo por la Intendencia, pero hay una meta que ya dan por cumplida y buscan reforzarla: “Si no es intendente, Ana Clara va a asumir la banca como concejal y desde ahí va a ejercer una oposición responsable y muy firme, que seguramente la posicionará para 2023”, cuentan en su entorno.

El cálculo va un poco más lejos: con los números de las PASO en mano, proyectan que esta fuerza retendría las 3 bancas que cuenta en la actualidad, pero confían lograr un cuarto concejal. Con 1.500 votos más a favor de su lista de concejales, si logra restárselos al PJ, la fuerza en la que confluyen el macrismo y la UCR comodorense lograría obtener un cuarto concejal, sobre todo si se los resta al Frente de Todos, arrebatándole la octava banca.

Buzzi ganaría una banca, pero no asumirá

Un tercer aspirante a la intendencia, el ex gobernador Martín Buzzi, tiene otras fichas para jugar en el tablero del poder local. Si bien el rechazo definitivo a la posibilidad de sumar su lista a la de Alberto Fernández estuvo a punto de dejarlo fuera de carrera, siguiendo los pasos de Alfredo Beliz al decidir bajar su candidatura, su sector –Chubut al Frente, alineado con el gobierno de Mariano Arcioni y con fuerte apoyo petrolero- saldrá a defender los 12.500 votos logrados en las PASO y algo más de 11.000 para la lista de concejales. Con esas cifras se asegura una banca de concejal, que el propio Buzzi ya avisó que no asumirá (iría a un cargo nacional en el hipotético gobierno de Alberto Fernández, según confiaron distintas fuentes a esta columna).

Mirando los resultados de las PASO, la segunda banca de concejales para el buzzismo (su lista es encabezada por Fernando Cambareri y Norma Contreras) se encuentra a unos 2.000 votos de distancia, una cifra que está cerca de la cantidad de votos le fueron anulados a este sector: “mucha gente metió la lista completa de Alberto Fernández, pero además cortó boleta y puso la de Martín Buzzi para la intendencia, entonces era un voto nuestro que quedó anulado por esa confusión de los electores”, confió una fuente cercana al ex mandatario provincial.

En total, vale recordar, la categoría de Intendente registró 10.817 votos en blanco, 2.644 nulos, 49 recurridos y 24 impugnados.

En el seno de la campaña de Buzzi, además, confían en atraer algunos de los votos peronistas que habían optado por Guillermo Almirón, lo que según algunos cálculos permitiría aspirar a colocar a un representante de este sector partidario en el Tribunal de Cuentas Municipal, para lo cual han postulado al abogado Carlos Jurich.

 

El gitano Julio y Fuentealba también podrían ingresar al Concejo

En la elección para concejales hubo un total de 14.092 votos en blanco, muchos más que en la categoría de la Intendencia. Parte de esas voluntades resultan apetecibles para los partidos más chicos. El que más cerca quedó de aspirar a una banca es el candidato de Consenso Federal, Gastón Fuentealba (alineado a nivel nacional con Roberto Lavagna), que logró unos 3.500 votos y quedó a un punto y medio del piso mínimo del 5% que exige la Carta Orgánica para entrar en la pelea por bancas legislativas, por aplicación del sistema D’Hont. En síntesis, con 1.500 votos entraría a “tallar” en el reparto, aunque necesitaría al menos otros 1.000 sufragios para lograr el número de 6.000 votos que hoy ostenta el último lugar del Frente de Todos, para acceder a una banca.

En una situación parecida, con un puñado de votos menos (3.452) quedó el gitano Julio Debonat, quien debería salir a buscar unos 2.500 votos más para que su sector pueda aspirar a lograr una banca en el Concejo Deliberante. Por supuesto que estas estimaciones se hacen siempre y cuando las demás variables se mantengan constantes, tanto en la cantidad de votantes como en las proporciones repartidas a favor de cada fuerza.

Más atrás quedó el candidato del PSTU, Alejandro Bassi, con 1.317 votos y el 1,3% del total

De este modo, la carrera promete algunas definiciones apasionantes para el final, no sólo en la obtención de la Intendencia, sino en el modo en que podría quedar distribuido el poder –y por tanto, equilibrado o no- en el ámbito legislativo local.